Imaginemos un profesional de cualquier actividad (albañil o arquitecto, cocinero, médico o piloto) que tras finalizar su jornada laboral dedica gran parte de su tiempo libre a descansar desarrollando su actividad sin otro fin que ayudar a otras personas. Gente que aprovecha sus conocimientos y habilidades para facilitar las cosas a otros desconocidos. Con su esfuerzo.
Esas personas existen, son reales y están entre la gente que conocemos. Y sin embargo no son normales (quizá sean más felices), aunque tal vez tú seas o quieras ser uno de ellos.
Mutantes, locos, solidarios o aburridos, lo cierto es que su trabajo y en especial su ejemplo contribuye a que este mundo sea un poco mejor (más... ¿humano?).
En este contexto del mundo educativo, son multitud los ejemplos de personas que aportan su trabajo en forma de vídeos, recursos, blogs, participación en grupos... de forma desinteresada, pero con un gran interés en hacerlo cada día mejor. Y lo hacen, vaya si lo hacen.
Desde aquí mi más sincero agradecimiento, no tanto por la gran calidad de su trabajo sino por la aún mayor calidad de su ejemplo. Cuando se trata de educar, no de enseñar materias, su modelo de esfuerzo altruista y superación personal aportan a la sociedad algo más importante que el conocimiento, la esperanza.
Lo importante no es lo que aportas sino aportar, porque educar en valores no tiene fórmulas.
Esas personas existen, son reales y están entre la gente que conocemos. Y sin embargo no son normales (quizá sean más felices), aunque tal vez tú seas o quieras ser uno de ellos.
Mutantes, locos, solidarios o aburridos, lo cierto es que su trabajo y en especial su ejemplo contribuye a que este mundo sea un poco mejor (más... ¿humano?).
En este contexto del mundo educativo, son multitud los ejemplos de personas que aportan su trabajo en forma de vídeos, recursos, blogs, participación en grupos... de forma desinteresada, pero con un gran interés en hacerlo cada día mejor. Y lo hacen, vaya si lo hacen.
Desde aquí mi más sincero agradecimiento, no tanto por la gran calidad de su trabajo sino por la aún mayor calidad de su ejemplo. Cuando se trata de educar, no de enseñar materias, su modelo de esfuerzo altruista y superación personal aportan a la sociedad algo más importante que el conocimiento, la esperanza.
Lo importante no es lo que aportas sino aportar, porque educar en valores no tiene fórmulas.
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